23 de enero de 2009

El Renacimiento

Mis queridos todos,

Después de sufrir en mis propias carnes, entumecidas ya por la edad, el yugo implacable de la censura de manos de los esbirros de nuestro temido rey Guillermo, creo que lo mejor es emigrar y buscar prosperidad en nuevas tierras, lejos del alcance de su brazo exterminador.

Así pues, habiendo recorrido peligrosos caminos, algunos de los cuales no me han llevado a buen puerto, y observando que en época reciente algunos de vosotros habéis conocido el genial invento de maese Gutenberg, me he decidido a refundar nuestro proyecto en común aquí, esperando que sea de vuestro agrado.

Os imploro benevolencia si el cambio os perturba en demasía, pero creo que a largo plazo observaréis sin duda su bondad.

Os ruego también que, en adelante, observéis con la mayor diligencia de la que seáis capaces los buenos usos y costumbres de la redacción, puntuación y ortografía, por aquello de hacer de esta nuestra casa un modelo de virtud, y que os abstengáis de rendir culto a Satanás con vuestras palabras o con visiones que pudieran mancillar los sentidos de nuestro Señor o de cualquier ser humano recto, cabal y caballero.

Haced crecer nuestro proyecto de forma elegante y con mesura. Recordad que siempre es mejor calidad que cantidad.

Dios os guarde por muchos años.

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